LAO TSÉ

Lao Tsé (o Lao Tzu) es uno de los grandes gigantes de la conciencia de todos los tiempos. Muy pocos se comparan con él, y fue quien originó lo que se conoce como Taoísmo en China. El historiador Sima Qian asegura que Lao Tsé vivió durante el siglo sexto AC en el estado de Chu de China, y era quien cuidaba de los archivos en la capital imperial de Loyang. Aquellos que tenían este puesto tenían usualmente habilidades divinatorias y astrológicas. El historiador también relata que Lao Tsé tuvo en una ocasión un encuentro con Confucio, a quien criticó por su orgullo y ambición. A raíz del encuentro, Confucio comparó a Lao Tsé con un dragón. Muy pocos son los hechos que se conocen de la vida de Lao Tsé, excepto la leyenda que relata que, hastiado de la necedad de sus contemporáneos, abandonó Chu. En la frontera con el estado de Qin, sin embargo, fue detenido por el guardián -de quien se dice que era uno de sus discípulos- y, como condición para permitirle el paso, éste le exigió que pusiera su sabiduría por escrito. En tres días, Lao Tsé escribió un libro de 5,250 caracteres conocido, simplemente, como el Tao te Ching, que significa "el clásico del camino y de su virtud".

Básica en la filosofía mística de Lao Tsé es el concepto del Tao. Este es uno de sus intentos por describirlo: "Existe un algo, sin forma pero sin embargo completo. Existía antes que el Cielo y la Tierra. No conocemos su nombre, pero lo llamamos el Tao. Es el misterio de los misterios". Ésta es, entonces, la fuente del Cielo y de la Tierra y la madre de todas las cosas.

La esencia del Tao puede experimentarse en la carencia de ambición: aquellos
que ambicionan sólo ven manifestaciones. Desde la unidad del Tao surgen las
dualidades o aparentes opuestos (yin-yang), tales como belleza y fealdad, bien y mal, ser y no-ser, noche y día, fácil y difícil, masculino y femenino, etcétera. En una era de tipo patriarcal -como la nuestra- Lao Tsé vio el valor de confiar en el aspecto femenino del universo, siendo receptivo, sensible, flexible y abierto. Vio el valor de no competir, al no destacar lo valioso o los objetos deseables que perturban los corazones de las personas.

 

Además del Tao te Ching, también circula un texto llamado el "Hua Hu Ching", del cual se asegura que es la recopilación de las enseñanzas que Lao Tsé dio verbalmente a sus discípulos.

 


 

 

 

 

 



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