Maestro del Mes

 

Rumi

Moisés y el Pastor

Moisés escuchó en el camino a un pastor rezando,

ÒDios, ¿dónde estás? Quiero ayudarte a arreglar tus zapatos

y cepillar tu pelo. Quiero lavar tus ropas

y quitarte los piojos. Traerte leche,

besar tus pequeñas manos y pies cuando sea la hora

de ir a dormir. Quiero barrer tu pieza y mantenerla limpia.

Dios, mis ovejas y cabras

son tuyas. Todo lo que puedo decir al recordarte es,

ayyyy y ahhhhhhhhhÓ

 

Moisés no pudo resistirse por más tiempo:

Ò¿A quién le hablas?Ó

 

ÒAl que nos hizo a nosotros

e hizo al cielo e hizo la tierra.Ó

 

ÒÁNo hables de zapatos

y calcetines con Dios! Y qué es eso de tus pequeñas manos

y pies? Esa familiaridad blasfema -parece como

si mantuvieras una conversación con tus tíos.

 

Sólo lo que crece necesita leche,

sólo alguien que tiene pies necesita zapatos. ÁNo Dios!

Aún cuando te refieras a los representantes humanos de Dios.

Tal como Dios dijo, ÒEstaba enfermo y no me visitasteÓ (Corán)

Incluso ese tono sería tonto e irreverente.

 

Usa términos apropiados. Fátima es uno apropiado

para una mujer, pero si llamas Fátima a un hombre

es un insulto. El lenguaje del cuerpo y de nacimiento

están bien para este lado del río,

pero no para nombrar el origen,

No para AláÓ.

 

El pastor, arrepentido, rasgó sus ropas, suspiró

y vagó hacia el desierto.

 

Una revelación repentina vino a Moisés:

 

Has separado de Mí

a uno de los míos.

¿Viniste como profeta a unir o a reprender?

Le he dado a cada ser una forma única y separada

de ver, conocer y hablar de ese conocimiento.

Lo que parece mal para ti está bien para él.

Lo que es veneno para uno es miel para otro.

 

Pureza e impureza, pereza y diligencia en la adoración.

Esto no significa nada para Mí

Yo estoy fuera de todo aquello.

 

Las formas de adoración no pueden ser comparadas

como mejores o peores que otras.

 

Los hindúes hacen cosas hindúes

Los musulmanes dravidianos en la India hacen lo que hacen

Todo es oración y todo está bien.

 

No es a Mí a quien glorifican en los actos de adoración

es a los adoradores. Yo no escucho las palabras

que pronuncian. Yo veo dentro de su humildad.

 

Esa soledad a tajo abierto es la realidad,

Áno el lenguaje!

Olvídense de las frasecitas.

Lo que quiero es ardor, ardor.

 

ÁSean amigos en su ardor, quemen sus pensamientos

y sus formas de expresión!

 

Moisés,

Aquellos que prestan atención a las formas de comportarse

y de hablar son de una clase

Los Amantes que arden son de otra.

 

No impongas un impuesto de propiedad

en una villa que se ha consumido por el fuego. No retes al amante.

La forma ÒerróneaÓ en que éste habla,

es mejor que cien formas correctas de otros.

 

Al interior de la Kaba

no importa la dirección en la que apunta tu alfombra durante la oración.

 

ÁEl que nada océanos no necesita zapatos de nieve!

La religión del corazón no tiene código o doctrina.

Sólo Dios.

Así es que el rubí no tiene nada grabado en él, no necesita marcas.

 

Dios comienza a hablar profundos misterios a Moisés.

Visiones y palabras

que no pueden ser grabadas aquí. Vertidas en

y a través de él. El se entregó y volvió.

Fue a la eternidad y volvió aquí.

Muchas veces sucedió esto.

 

Sería estúpido de mi parte

tratar de expresar esto. Si lo dijese,

podría desarmar nuestra inteligencia humana.

Podría destrozar todos los lápices.

 

Moisés corrió tras el pastor

siguió sus locas huellas

a ratos moviéndose derecho como una torre

en un tablero de ajedrez. En otras a los lados como un alfil.

 

Surgiendo como la cresta de una ola,

en otros sumergiéndose como un pez.

Siempre con sus pies haciendo símbolos de geomancia en la arena,

recordando su estado de errante.

 

Moisés finalmente le halló:

 

ÒYo estaba equivocado. Dios me ha revelado

que no existen reglas para la adoración.

Di lo que quieras

y como sea que tu amor te dicte.

Tu dulce blasfemia es verdadera devoción.

A través tuyo todo el mundo es liberado.

Relaja tu lengua y no te preocupes por lo que sale

Todo es luz del espírituÓ.

 

El pastor respondió:

 

ÒMoisés, Moisés,

he ido más allá.

Tu aplicaste el látigo y mi caballo se asustó y saltó desbocado.

La naturaleza divina y mi naturaleza humana

se unieron.

 

Agradece la dureza de tu mano y brazo.

No puedo decir qué ha ocurrido.

Lo que digo ahora

no es mi condición real. Esta no puede ser dichaÓ.

 

El pastor se calló.

Cuando te miras al espejo te ves a ti mismo, no al estado del espejo.

El flautista pone aire en la flauta y ¿quién hace la música? No la flauta,

Áel flautista!

 

Cuando quieras hablar en forma de oración

o agradecimiento a Dios, hazlo siempre con

la simpleza de este querido pastor.

 

Cuando eventualmente ves

a través de los velos cómo son realmente las cosas,

Seguirás diciendo, una

y otra vez,

ÒÁEsto no es tal como pensé que era!Ó

 



¿Quiénes somos?


Actividades


Artículos


Editorial Transformación


Portada


Escríbenos


Recomendamos