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Maestro del Mes LAO TSÉ Simplicidad Del Tao te Ching: (párrafo 35)
Cuando se enseña el Camino sutil del universo, la gente sabe dónde ir y qué aprender, pues saben que no sufrirán daño sino que recibirán una gran paz. Quien enseña el Camino universal es como alguien que entrega verdadero alimento a otros. No les da un señuelo colorido con la intención de atraparles. El Camino sutil del Universo no tiene sabor ni gran cosa que ofrecerle a la boca. Tampoco ofrece mucho que puedan disfrutar los ojos o que entretenga a los oídos Sin embargo su utilidad es inagotable.
No estoy seguro de lo que voy a decir, pero tengo la impresión de que las personas saben distinguir una enseñanza verdadera, una enseñanza que de veras les ayude a reconectarse consigo mismos. Tengo mis dudas, pues son tantas las personas que siguen el camino del fanatismo religioso o político, donde prima el dogma y la descalificación de lo diferente. La enseñanza que yo llamo ÒverdaderaÓ, aquella que nos trae paz interior, es por lo general bien recibida, pues al escucharla sentimos un bienestar y una resonancia que no depende de algo externo. A eso se refiere, a mi entender, este párrafo: Cuando se enseña el Camino sutil del universo, la gente sabe dónde ir y qué aprender, pues saben que no sufrirán daño sino que recibirán una gran paz. En cuanto a éste, Quien enseña el Camino universal es como alguien que entrega verdadero alimento a otros. No les da un señuelo colorido con la intención de atraparles. El Òverdadero alimentoÓ es mostrar a otros formas de conectarse consigo mismos, de hallar su propia fuente de satisfacción interna. Y eso es tan escaso entre las enseñanzas religiosas: la mayoría condiciona la propia valía a la aceptación de ciertos dogmas, a profesar ciertas creencias y a cierta forma de comportarse. Habitualmente, las exigencias son tan desmesuradas que es prácticamente imposible cumplirlas, a menos que traicionemos nuestra propia naturaleza. De allí surge un conflicto prácticamente insalvable, entre nuestra naturaleza y el credo elegido: para ser fieles a una debemos traicionar al otro o viceversa, lo que genera conflictos y culpas. Y allí somos ÒatrapadosÓ. Sin embargo, las grandes Verdades no son complejas ni de grandes coloridos: El Camino sutil del Universo no tiene sabor ni gran cosa que ofrecerle a la boca. Pueden parecer simplonas. Los principales obstáculos que nos impiden percibirlas son nuestra adicción por las grandes teorías, y las ideas de que la liberación se halla lejos y que los caminos que conducen a ella son arduos y difíciles. Tampoco ofrece mucho que puedan disfrutar los ojos o que entretenga a los oídos ÒLa salidaÓ -se nos dice- Òse halla en ritos complejos y prolongados, en tratamientos para sanar el karma de vidas pasadas, limpiar el aura, energetizar los chakras, etcétera, etcéteraÓ. Mientras más compleja e inaccesible la salida, más atractiva nos parece. Mientras más sacrificios impliquen, más razonable nos resulta. Es la deformación de nuestra cultura del consumismo y la atracción por la novedad. Sin embargo su utilidad es inagotable. El camino Verdadero es simple, íntegro y nos conduce a la unión, no a la división. No luchamos contra nosotros mismos ni contra los demás, sino que buscamos el lugar, la perspectiva, donde cada cosa cae en su justo lugar... y todo se ordena y pacifica.
Alejandro Celis H. Abril 2002
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